jueves 8 de septiembre de 2011

PERDONAR




Os aporto lo que leí en un foro, parte 1, y en la parte 2 lo que me pareció que tenía que aportar.

Parte 1, escrito anónimo en un foro:
Perdonar es abandonar un triste pasado y encaminarse a un futuro positivo. El perdón  consiste en elaborar los asuntos que se dejaron sin terminar, abandonar los dolores pasados y avanzar por el bien de uno mismo. Perdonar no es olvidar las experiencias, incluso el dolor que nos causaron, tienen mucho que enseñarnos, tanto en lo que se refiere a no volvernos,  como a no convertir a otros en nuestras víctimas.

Tampoco el perdón es absolución. Cuando perdonamos al que nos ofendió, no hay que absolverlo de las responsabilidades de sus hechos ya que él sigue siendo responsable de lo que hizo y también tiene que hacer las paces con el pasado.
El perdón no consiste en comerse los propios sentimientos y desaparecerlos pensando que todo está bien, cuando en realidad no lo está, es simplemente dejar pasar las cosas, a pesar del dolor que nos causaron y que puede seguirnos causando.

Perdonar es una decisión  repentina que no puede forzarse, como resultado del enfrentamiento de experiencias  dolorosas y por supuesto, la cicatrización de las viejas heridas que permiten finalmente abrir nuestros corazones  al amor hacia uno mismo.

Perdonar es un proceso interior, un signo de autoestima positiva, relegar emociones intensas vinculadas con nuestro pasado, pero fundamentalmente perdonar es aceptar que nada de lo que podamos hacer para castigar a otros,  servirá para curarnos.
"PERDONAR ES AVANZAR HACIA LA LIBERTAD PERSONAL"


Parte 2, lo que aporté:

Hay una bonita perspectiva en psicoanálisis que os apunto.

Melanie Klein trabajó amorosamente con niños durante algo más de 50 años.
Sus conclusiones son fruto de un trabajo (primero personal) intenso, pues entre muchísimas cosas, entresaco una parte de lo que cuenta sobre lo que experimentamos. Personas, sensaciones, emociones, cosas etc. toman "forma" en nuestro interior. Hay entonces un escenario interior que se corresponde con esos "objetos" interiorizados.
Y dependiendo de la forma en que los interioricemos, ayudan a mantenernos sanos o no. En el caso que nos ocupa, un objeto que nos hirió, en nuestra imaginación puede ser atacado por nosotros mismos por el despecho. En ese caso, ese objeto se interioriza dañado en nuestro interior. Y alguien o algo dañado puede querer devolver ese mal. A nivel de sentimiento, el objeto dañado puede convertirse en perseguidor nuestro, adoptando, por ejemplo, formas de pensamiento obsesivo, particularmente para contestar aquella pregunta eterna: ¿Hasta qué punto le he dañado con mi odio o rencor?

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